¿Escuchaste el discurso de Cristina?
-“¿Escuchaste el discurso de Cristina?”, fue una de las frases que más use durante la última semana, puede ser por la indignación que me dio o por una idealización equívoca que tenía sobre dichas palabras. Cuando nos juntamos la semana pasada, con el grupo de estudio de la Juventud del PTS, me di cuenta de cuál alejado está uno de la realidad, aun pensando que está metida en la misma.
“Yo fui parte de ese 54% que la votó”, exclamé en la reunión, contándoles a mis compañeras la sorpresa que sufrí al escuchar lo que planteaba en su discurso la actual presidenta.
Claramente no era su mayor seguidora, pero sí estaba a favor de muchísimas cosas que hizo tanto en su presidencia como en la de Néstor.
Al abrir mi cabeza y no quedarme simplemente en las ideas que plantea o argumenta “6,7,8” o diarios oficialistas, me di cuenta de que uno puede ir mucho más allá de lo que un medio de comunicación le puede estar contando. Por ejemplo, las grandes cantidades de leyes que fueron impuestas en este gobierno, pero ideadas por otros frentes; haciendo así que los créditos no se lo lleve la persona correcta.
La idea de escribir esto, es porque veo que mucha gente, incluyéndome, se está interesando e involucrando en la política, y se siente el nivel de disconformidad, no digo del 54%, pero sí de una gran cantidad de personas.
Me parece, desde mi humilde lugar, que es un gran momento para comenzar a involucrar a más personas en estas ideas. Por mi parte, comencé a invitar a toda la gente que conozco, esté o no a favor del gobierno, al curso sobre el marxismo de León Trotsky que se dicta el miércoles, y mismo plantearles y contarles sobre lo que se hace y los actos que se realizan desde la Juventud.
Creo que no hay mejor experiencia que la que uno vive solo, y más cuando solo, y sin necesidad de que nadie le venda un “mundo ideal” te das cuenta de la realidad en la que vivimos; esa versión de un escenario aislado al real, fue el que consumí este tiempo y el cual el jueves del discurso se derrumbó y quedó nulo. Me di cuenta de que algo estaba fallando, que una persona pública nunca puede decir frases desafortunadas como las que dijo, más sobre los docentes, un pilar fundamental en el crecimiento de una población. Sin educación no hay una estructura que pueda sostenerse.
Por eso decidí involucrarme más con el cambio y apostar a un mundo distinto, que aunque suene utópico, es real y posible.
Desde mi lugar voy a hacer todo lo que pueda para lograrlo y trataré de que más personas se saquen esa “venda” que tienen para que se den cuenta que la realidad es muy distinta a la que se trata de demostrar desde el gobierno.
Loly, estudiante de magisterio del Normal 1